Los pioneros

Desde principios de 1906 varios aficionados, como Bernardo Kayel, Juan Cámera, Alberto Vidal, Valeriano Durañona, Inocencio Illa, Oscar Oneto y Juan López ya experimentaban con las ondas hertzianas. Construían artesanalmente receptores de galena con el fin de escuchar las dos emisoras que por entonces funcionaban.
Claudio Sapelli
Claudio Sapelli
La primera de ellas fue la estación de telegrafía sin hilos instalada en 1904 por la compañía alemana “Telefunken”, que representada Don Ernesto Quincke. A ella siguió la británica "Marconi” instalada en Punta del Este.
El Estado uruguayo designaba entretanto a Bernardo Kayel “inspector general técnico de Telegrafía sin hilos” y fue destinado a viajar a Europa y adquirir los primeros equipos de radiotelegrafía Telefunken.
Posteriormente, el gobierno resuelve clausurar las estaciones privadas, emplazando una estación radiotelegráfica costera que sirviera de intercomunicación a los vapores que contaban con instalaciones “sin hilos". En 1912 se inauguró así, CWA, en el Cerrito de la Victoria.
Mientras tanto Valeriano Durañona, que también era escritor y periodista, sería el primer radiotelegrafista que instaló sistemas en el interior del país, además de disertar en liceos sobre la propagación de las ondas hertzianas y la misteriosa sensibilidad de la piedra galena.
Años después en 1915, cuando Lee De Forest inventó la primera válvula osciladora y amplificadora de radio, Claudio Sapelli, comenzó con sus primeras experiencias con dos válvulas que le enviara el propio inventor. Sapelli, fabricaba por entonces radios a galena para los pocos radioaficionados de esa época. Él, como otros radiómanos, se divertía recibiendo los pitidos en código Morse de la estación Cerrito.
Recibido de electrotécnico en la Escuela de Matemáticas, Sapelli trabajó en varias empresas hasta ingresar a la General Electric como capataz técnico, mientras que otro pionero, Emilio Elena lo hacía como secretario de gerencia.
Y fue el propio Sapelli quien llegó a convencer a los directivos de General Electric de traer una "broadcasting" al país, cosa que se concretó en 1921.
Las inquietudes de don Claudio fueron increíbles para la época y por ejemplo en 1922 logró la hazaña de realizar la segunda trasmisión de un evento deportivo en el mundo (ya que la primera fue un año antes en Estados Unidos), mientras el seleccionado uruguayo de fútbol disputaba un encuentro con Brasil por el Campeonato Sudamericano de Río de Janeiro.